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Los objetos absorben o reflejan las
radiaciones de la luz solar, a la que se denomina luz blanca o
luz visible. Cuando las reflejan, estas radiaciones son captadas
por nuestra retina, lo que permite que llegue la información
a nuestro cerebro y, así, captar el color que se está
reflejando.
La luz blanca posee tres colores
básicos: el azul, el rojo y el amarillo, llamados "primarios"
o "fundamentales", a partir de los cuales -y al mezclarlos- surgen
3 colores denominados "complementarios": el verde, el naranja
y el violeta.
De la mezcla del azul con el rojo,
surge el violeta.
De la mezcla del azul con el amarillo, el verde.
De la mezcla del rojo con el amarillo, nace el naranja.
A su vez, los colores complementarios
neutralizan a su correspondiente color primario. Estos son los
casos:
El naranja neutraliza el azul.
El violeta, el amarillo.
El verde, el rojo.
El color en el cabello
La presencia del color en el pelo
se debe a los pigmentos de melanina que se encuentran en el cortex
(la parte central del tallo capilar), y su variedad es muy amplia
(ver tabla de pigmentos). Además,
a lo largo de la vida de un individuo, estas tonalidades van cambiando,
hasta llegar a los cabellos canos, en los que hay ausencia de
estos pigmentos.
Tinturas
La coloración permite modificiar
el color natural o conservar el original, si es que hay presencia
de canas, en forma permanente (generalmente, teniendo en cuenta
el tiempo de crecimiento del cabello, es conveniente teñirse
cada 25 ó 30 días).
Cuando se desee aclarar el cabello
más de dos tonos, se aconseja proceder a una decoloración,
ya que la aplicación simplemente de tintura no logrará
aclara el pelo según el deseo del cliente.
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