

The Cutting Garden
(Inglaterra) |
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En
los pueblos latinos, predominan los ojos y cabellos marrones, con
todas las variaciones que sabemos que pueden tener. Sin embargo,
predominó una uniformidad que generó una tendencia
hacia los pelos más claros, imitando, quizás, a los
sajones, quienes, a su vez, vieron siempre como muy sensuales esas
tonalidades oscuras de los habitantes del sur.
Ahora, y luego de muchos vaivenes,
los marrones vuelven a la carga con toda su belleza y sus distintas
propuestas. La elección depende, como siempre, de la fisonomía
de cada uno, de cómo combina con el conjunto del rostro
y con el estilo general que lo identifica.
Un marrón grisáceo
es muy diferente a un marrón cobrizo, de la misma manera
que lo son unos ojos verdes de unos color miel. Y ambos necesitan
su color correspondiente que nos lleve a la armonía y,
en definitiva, a la máxima belleza que nuestro look puede
obtener.
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