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"Se debe buscar es, en principio,
afinar la capa córnea -son ideales los exfoliantes con
algas marinas-, tonificar la piel y aplicar una máscara
con gingko biloba..."

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Si bien el paso del tiempo es una
de las causas fundamentales de la aparición de arrugas
en la piel, lo es también -y cada vez más los investigadores
lo ponen en un primer plano-, la acción de los rayos UV.
Esto es lo que se denomina "fotoenvejecimiento", que
es el que provoca la aparición de los radicales libres,
un descontrol físico en la intimidad de la piel, temible
por sus consecuencias. Los radicales libres también están
presentes en el envejecimiento cronológico, pero esto es
natural y se produce de a poco. Cuando el sol actúa fuertemente
sobre la piel, este proceso de envejecimiento se acelera considerablemente.
Tanto en estas latitudes en donde
se comienzan a recibir los primeros rayos de sol con la llegada
de la primavera, como en otras zonas donde la nieve origina un
reflejo que tiene la misma potencia que la luminosidad de la playa,
el cuidado de la piel debe ser fundamental.
Hay que tener en cuenta que un exceso
de exposición a los rayos solares provoca daños
irreparables en la piel, y de nada valdrá, después,
el arrepentirnos. Nada mejor que prevenir para que nada de esto
ocurra.
Los tratamientos son varios -y, para
esto, nada mejor que recurrir a una cosmetóloga o esteticista
que le ofrezca las últimas novedades al respecto-. Pero,
a grandes rasgos, lo que se debe buscar es, en principio, afinar
la capa córnea -son ideales los exfoliantes con algas marinas-,
tonificar la piel y aplicar una máscara con gingko biloba.
Los masajes estimulantes y las cremas
humectantes con elastina y vitamina E son complementos excelentes
para este tipo de tratamiento que busca regenerar los tejidos,
revitalizando y estimulando, y permitiendo, además, que
la piel se hidrate profundamente.
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