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Se aconseja comenzar con un
leve pulido de la piel, y la aplicación de un producto
con ácido glicólico para renovar las células
muertas de la capa córnea.
Aromaterapia: unas gotas de
aceites esenciales en el plexo solar, detrás de las orejas
y en el cuero cabelludo, ayudarán a la relajación.
La mano de la esteticista
irá, poco a poco, recorriendo las zonas más indicadas
para favorecer el relax: haciendo rotar los hombros (uno por vez
y muy suavemente), presionando levemente sobre el plexo solar
y peinando lentamente el cabello con los dedos. También,
es muy satisfactoria la elongación y desbloqueo de la base
de la cabeza.
Masaje en el rostro: alrededor
de los ojos, la frente, las sienes y la zona maxilar.
A partir de ahora, se puede
aplicar una loción tonificante o astringente, realizando
maniobras de Jacket para revitalizar el rostro.
Brumizar el rostro con manzanilla,
caléndula o tilo para descongestionar.
Es el momento del drenaje
linfático (las manos de la esteticista pueden estar impregnadas
con una ampolla revitalizante).
Humectar el rostro con una
máscara humectante y relajante.
Una vez retirada, y antes
del maquillaje, colocar un protector solar.
La piel quedará tersa, luminosa
y relajada. Conviene realizar este tratamiento -que dura alrededor
de 1 hora por sesión-, durante cuatro sesiones, para que
los resultados sean más evidentes.
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