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Las acciones curativa y sedante de
las corrientes de alta frecuencia son conocidas desde hace muchísimos
años. Su efecto sobre el cuerpo humano consiste, en primer
lugar, en un enrojecimiento más o menos intenso (eritema),
señal del aumento de la afluencia de sangre (hipertemia)
en la piel y los tejidos, seguido de aumento de calor. Esto tiene
por consecuencia el enriquecimiento del tejido en oxígeno,
a causa de la mayor nutrición. Además, las corrientes
de alta frecuencia mitigan considerablemente los dolores, hacen
que disminuya la picazón y obligan a las sensaciones nerviosas
a retroceder desde la hipersensibilidad hasta su estado normal,
nuevamente.
Cuándo
aplicar Alta Frecuencia
Las indicaciones médicas de
las corrientes de alta frecuencia son extensas. Vamos a señalar
a continuación algunos de los padecimientos, para cuyo
tratamiento, el uso del aparato procura un efecto extraordinario.
-Afecciones cutáneas
-Enfermedades del cabello
- Enfermedades internas
- Enfermedades nerviosas
- Enfermedades de los dientes y la boca
En cosmética
También en la cosmética
los rayos de alta frecuencia son apropiados para contribuir considerablemente
a la higiene facial y a la del cuerpo. Es suficiente irradiarse
algunos minutos la cara o el cuerpo, por la mañana o por
la noche, con los electrodos o con el rodillo de masaje. Se emplea
también con éxito en este terreno los rayos de alta
frecuencia.
Como ya se explicó, el tratamiento
de alta frecuencia provoca una hemospasia energética de
la piel y los tejidos debajo de la misma. Así es que el
tratamiento regular de la cara con las corrientes de alta frecuencia
previene el marchitamiento del rostro y conserva por mucho tiempo
la frescura lisa y natural del mismo.
Para el tratamiento de la cara convienen,
preferentemente, los electrodos de neón, por el efecto
suave que producen. Se llaman también "electrodos de rayos
rojos". Durante la aparición de los electrodos, se genera
-en el sitio donde tocan la piel- ozono en pequeñas cantidades.
El ozono es oxígeno activo y concentrado del aire atmosférico.
Puede aceptarse, con bastante seguridad,
que ese oxígeno comprimido produce, en gran parte, el efecto
estimulante que es un síntoma del tratamiento de alta frecuencia.
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