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Con la aparición de las afeitadoras de hojas, y más
tarde, las eléctricas, el hombre comenzó a afeitarse
diariamente en su casa.
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Antiguamente,
los peluqueros eran denominados "barberos", porque el afeitar la
barba de los caballeros o emprolijarla les aportaba más clientes
que las cuestiones del cabello en sí. Los hombres debían
recurrir a la peluquería todos los días, si querían
estar prolijos y lucir sus caras limpias y sus bigotes con un largo
perfecto.
Con la aparición de las
afeitadoras de hojas, y más tarde, las eléctricas,
el hombre comenzó a afeitarse diariamente en su casa, solo
frente al espejo, aprendiendo de a poco los secretos de una buena
afeitada.
En los salones, ya no es habitual
que se requiera el servicio de afeitada, pero sí el del cuidado
de la barba crecida o del bigote, que incluye, además, la
tintura, cuando empiezan a aparecer las primeras canas, para lo
cual existen excelentes accesorios.
Pero si volvemos a la afeitada
cotidiana, existe un ritual que se debe cumplir para que el rostro
no se irrite. Lo ideal es afeitarse después de la ducha,
cuando los poros están bien abiertos por el agua caliente
(que cumple el mismo efecto que antes tenía la toalla húmeda
y caliente que el peluquero colocaba a manera de rosca sobre la
cara del cliente).
Una vez que los poros están
bien abiertos, se aplica la crema de afeitar, para facilitar que
los pelos salgan sin problemas. La hoja (son ideales las de tres
hojas, puesto que actúan con más precisión)
se debe pasar dos veces: primero en la dirección del nacimiento
del pelo, y luego siguiendo la dirección contraria (para
abajo y para arriba).
Hay que tener en cuenta que la
piel de la cara puede sufrir si se presiona demasiado sobre ella
con la máquina o si el filo no es suficiente.
Una vez completado el afeitado,
sacar los restos de espuma con agua fría (para que los poros
abiertos por el calor, se vuelvan a cerrar) y colocar una loción
"aftershave", sin alcohol (no debe sentirse ningún tipo de
ardor al aplicársela). Y, finalmente, un buen humectante
le dejará el rostro en perfectas condiciones. |