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La
Dra. Aki Ross es la principal y bella protagonista de la primera
película desarrollada digitalmente, con actores virtuales,
que promete revolucionar la industria de la cinematografía.
Con
una producción de 100 millones, la película nos
muestra seres que parecen reales, y que, incluso, tienen algunas
imperfecciones para que esa realidad sea aún más
convincente.
Confiesan
sus responsables que lo más costoso y difícil de
todo fue reproducir la cabellera lacia de la joven, con el fin
de que tuvieran movimiento independiente los 60.000 pelos que
la adornan. Una proeza, casi, que demuestra que el pelo es, muchas
veces, una materia rebelde, huidiza y desafiante, incluso para
los más habilidosos genios de la computación.
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