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Cadenas,
franquicias, nuevos servicios, adaptación a la realidad
actual y previsión del futuro: estos fueron apenas algunos
de los temas tratados en nuestra charla con Francisco Lavilla
Pons, Jefe de Formación del Departamento de Recursos Humanos
de Wella España. Una interesantísima entrevista
que se convirtió, a lo largo de su desarrollo, en una verdadera
clase de marketing aplicado a la peluquería.
¿Cuál es el motivo de tu viaje a Sudamérica?
Yo he venido aquí a implementar un proyecto de Wella
Internacional. En su sede central Darmstadt, al sur de Frankfurt-,
hay un grupo de proyectos que se llaman BPS que son los Best
Practices Service (las mejores prácticas de venta).
¿Con qué objetivo? Estandarizar sistemas formativos
y de educación; de desarrollo del capital humano a nivel
mundial en todas las Wella. Uno de los proyectos nás importantes
de BPS es el concepto de Train the trainners, que
es el entrenamiento de los entrenadores. El objetivo básico
es que la formación del capital humano más importante
que tiene Wella, que es el vendedor, sea lo más alta posible
y que sea idéntica o muy parecida. Así es que reuniones
como las que yo he tenido aquí, en Chile, posiblemente
se tengan en Suecia, en Sudáfrica o en Tailanadia, para
educar de la misma manera a los vendedores en todo el mundo. Evidentemente
con cierta flexibilidad porque es imposible que los hábitos
y las costumbres sean las mismas en todas partes.
El hilo conductor para todo el continente sudamericano es España.
Sudamérica está dividida estructuralmente en dos
partes: el Norte y el Sur; el objetivo de estas reuniones es responsabilizar
en cada país a un equipo o a una persona, para que implemente
el desarrollo de los contenidos definidos desde la empresa matriz
en Darmstadt. En ese marco, visité primero Puerto Rico;
estuve con el responsable, el director comercial de Wella Puerto
Rico como interlocutor; luego, me fui a Venezuela, donde estuve
con el responsable del equipo de peluquería. Después,
fue le turno de Colombia, donde estuve con Alvaro Cadena, responsable
comercial, y después me fui a México, donde trabajé
con el equipo de México. En cada país me reúno
con el director comercial, con los responsables de marketing,
con los jefes de venta y responsables comerciales de segundo nivel
y con el equipo de Frisseur Service que es el de educación
para los peluqueros. Lo que les enseño es cómo transmitir
los conocimientos que se necesitan. En cuanto a la zona sur, estuve
en Argentina reunido con todo el equipo donde estuvo también
la gente de Uruguay y Paraguay, y ahora estoy aquí,
reunido con la gente de Bolivia y Chile.
Ahora me queda ir a Río de Janeiro para hacer exactamente
lo mismo. Brasil ya de por sí tiene un vólumen de
ventas tan importante que justifica que el tratamiento sea solamente
para ellos.
Y ese es el objetivo primordial de mi visita a Sudamérica.
¿Cómo es tu acercamiento previo a cada
país?
Antes de llegar a cada país, me informo de la situación
del lugar, desde el punto de vista del negocio de Wella. Por ejemplo,
la presentación de ayer fue un conjunto de tendencias y
de situaciones reales que existen en España, y que, habitualmente,
nosotros les ofrecemos a nuestros clientes allá. Esto,
apoyado por una serie de investigaciones de mercado referente
a la percepción y a los puntos de vista de nuestros clientes
sobre la peluquería. El conjunto de cosas hace muy atractiva
la información para los clientes. Además, también
ofrecí una charla formativa motivacional con la fuerza
de venta.
Con respecto a una de tus charlas, uno de los puntos
interesantes fue el concepto de que el negocio de las cadenas
no sea tan grande, por el volumen que mostraste.
Esos son datos de España. Los países de Europa
en donde más incidencia tienen las cadenas son, básicamente,
Francia, el Reino Unido y Alemania. En Italia las peluquerías
son mucho más personalizadas.
En España las, cadenas que están emergiendo son
cadenas que vienen, sobre todo, de Francia, del Reino Unido y
un poco menos de Alemania.
Creíamos que tenían una incidencia más
grande
No. Un 4 % en el 92, y casi un 9 % en el 2003. Además,
existen cadenas españolas que se van desarrollado con mucha
fuerza: Espejos, Llongueras, y hay otras como Hoper o Marco Aldani
que han crecido brutalmente en poco tiempo. Lo que ocurre en Francia
y en el Reino Unido se ve a los pocos años en España
y lo que se ve en España se ve a los pocos años
en Sudamérica. Por eso es interesante que la gente vea
que puede anticipar posibles reacciones a lo que pueda ocurrir
en algún tiempo.
También nos pareció interesante cuando
hablaste del ordenamiento interno del salón. Llamó
la atención la poca cantidad de sillones en proporción
al espacio. Sacando las peluquerías tipo express, uno pone
más sillones pensando que con eso va a facturar más.
Sí, así es. Nosotros primero presentamos tres
conceptos de negocios: un concepto de prestigio, un concepto barato
y un concepto personalizado. Nosotros abogamos por un concepto
personalizado del servicio que es lo que va a conseguir la fidelidad
del cliente. Defendemos las peluquerías en las cuales el
número de tocadores sea el necesario para el número
de gente que necesitas. No tiene sentido tener más tocadores
que gente, y en España la mano de obra es muy cara, realmente
lo que cuesta es el capital humano. Muchas veces es mejor tener
pocos tocadores muy bien servidos, con personal muy bien pagado
y muy bien preparados, que tener muchos tocadores con poco capital
donde existe una sobresaturación en los puestos productivos.
Eso no quiere dedir que todas las peluquerías deban tener
pocos tocadores, ni mucho menos. Lo que nosotros presentamos son,
simplemente, tendencias; que existan espacios abiertos y compartidos
pero, a la vez, perfectamente identificados y separados. Que existan
zonas personalizadas dentro de la peluquería: zonas de
corte, de recepción, de reventa... Cuando vamos a una tienda,
Zara, por ejemplo, que es un fenómeno, está en todo
el mundo, vemos que tiene todo perfectamente separado y clasificado
y, que no tienen barreras arquitectónicas, paredes que
dividan la zona de caballeros y la de mujeres, sino simplemente
una arcada que invita a que se pasee por toda la tienda. Así
las necesidades se fomentan y también el consumo dentro
de cada uno de estos sitios. Las tendencias de las peluquerías
hay que buscarlas en los hoteles, en los grandes gimnasios, en
los centros comerciales, en las grandes tiendas, donde los espacios
están perfectamente identificados y personalizados. El
objetivo es que cuando tú estés en la peluquería
estés cómodo; que todo esté perfectamente
coordinado, armonizado.
Tienes que tener dos tipos de comodidades: la comodidad
para el cliente y la comodidad para el profesional, si uno no
está cómodo tampoco le puedes brindar comodidad
al otro.
Hoy en día tenemos que centrarnos en la comodidad
del cliente, que es quien manda. El cliente es el que paga y el
que exige. Es mucho más fácil educar a tus empleados
que educar a tu cliente. Nunca se debe cometer el error de educar
a un cliente. El cliente tiene una tendencia y la tendencia es
moda; lo que tienes que hacer es adaptarte a la tendencia y educar
a tu capital humano, a tu personal para que exprese el mismo servicio
que el cliente demanda. Hay que buscar donde está la ola,
pues ahí es donde voy a vender. No puedes esperar que la
ola te llegue, pues si quieres vender paraguas en el desierto
no te va a comprar nadie; tienes que ir a donde está la
necesidad.
Un salón no puede marcar tendencias.
Exacto, tienes que seguir la tendencia.
¿No hay relación entre bajar la cantidad
de sillones y extender el horario del salón? Porque también
los clientes han cambiado los hábitos de horarios...
Sí. Hoy en día el efecto que hay que producir
es adaptarse al cliente, a la realidad, a las necesidades del
cliente. Lo realmente complicado en el mundo del marketing es
generar necesidades; hay que detectarlas y sofocarlas. La necesidades
de muchos de nosotros, cuando vamos a la peluquería, es
una atención que sea rápida en el horario que realmente
se demanda. Nosotros recomendamos que la peluquería se
abra más tarde, que los horarios sean más flexibles,
por un motivo: hay que centralizar los esfuerzos en los horarios
que realmente sean necesarios. A veces, hay que prolongar la prestación
de un servicio, porque la gente va a acudir a esa hora y lo que
es ridículo es cuando viene la gente, cerrar la peluquería,
hay que adaptarse. Del mismo modo, a veces, hay que abrirla más
tarde porque a primera hora no hay demanda de servicio.
¿ Y el salón 24 horas?
El salón 24 horas tiene un problema muy importante
que es la personalización del servicio.
Necesitas mucho capital humano y muy bueno, entonces es una quimera,
es algo muy complicado. Un servicio de 16, 18 horas puede tener
sentido porque son dos turnos, pero más tiempo, lo veo
complicado. Insisto: el gran problema es ser capaz de preservar
la calidad del servicio durante tanto tiempo.
Se hicieron unos experimentos en Argentina en el verano
pasado, de peluquerías 24 hs, pero estaban dentro de un
contexto de vacaciones donde la gente cambia el hábito
horario.
Totalmente de acuerdo, pero me estás hablando de
algo estacional: el verano. Se me ocurren algunas zonas de Madrid,
que están muy de moda ahora, donde podrían funcionar.
Yo a Santiago no lo conozco, pero seguramente hay muchas zonas
donde la actividad nocturna es mayor que la diurna. Esto redunda
en que hay que buscar las oportunidades, las necesidades. Hay
que ir a donde hay necesidades. Donde nos dicen que es una zona
de oficina, abrir a la doce del mediodía y cerrar a las
22 hs no tiene ningún sentido, porque has perdido una gran
oportunidad de recibir a la gente por la mañana y a partir
de las seis de la tarde no hay nadie en esas zonas . Simplemente,
hay que adaptarse al cliente y personalizar el trato, eso es simplemente
la base del sentido que tiene el marketing actual (orientado al
consumidor). No lanzar un producto y esperar generar una tremenda
demanda por parte de tus clientes. Lo que hay que hacer es ir
a buscar el cliente, analizar sus necesidades y ofrecerles el
mejor servicio.
Un tema interesante es la reventa de productos. Lo que
mostraste son índices muy bajos, pero hay un choque entre
la cultura del artista y la del vendedor...
Mira, has tocado un tema que es la reventa en el mundo de
la peluquería, que es muy baja, y, además, has tocado
un tema muy importante que es el aspecto artístico del
peluquero, que en muchas ocasiones es un freno para desarrollar
su faceta comercial.
Están en las antípodas de la faceta comercial
Claro. Es que no tiene nada que ver una cosa con otra. Gran
parte de los programas de entrenamiento que tenemos en España
orientado a nuestros clientes apuntan a transmitir al peluquero
lo importante del aspecto comercial. Daros cuenta que cuando vosotros
empujais un carrito por un supermercado, la motivación
que a vosotros os obliga a coger un producto o coger otro es el
color, el precio, el haberlo visto en televisión, es el
cartel que estás pisando en el suelo o que está
colgando del techo. Sin embargo, el peluquero está delante
del cliente y tiene una posiblidad que no tiene nunca un supermercado
que es la recomendación , la generación de una necesidad
real. La curva de sentimientos que tiene un cliente cuando entra
a una peluquería es espectacular: puede sentir frustración,
emoción, gozo, placer, y hay que aprovechar ese momento
para vender, porque en ese momento es muy fácil transformar
sus necesidades.
Además, creo que es una falta de profesionalismo
enviar a tu cliente a comprar a otro lado. Porque si no se lo
vendes tú, ¿quién se lo vende?
Mira, es imprescindible hacer entender al peluquero lo tremendamente
importante que es su recomendación para la reventa de productos.
Es como si vas a una farmacia y en la farmacia no te saben decir
qué comprar.
Hay que transformar esa mentalidad en el peluquero, y cuando hablamos
de los porcentajes que me hacías referencia, yo presentaba
los de España, donde aún hoy ese porcentaje es bastante
bajo. Te digo que en otras zonas de Europa ese porcentaje se incrementa
considerablemente.
Estados Unidos es otro ejemplo.
Estados Unidos es diferente porque el concepto de reventa
está tan desarrollado que hay sitios donde únicamente
se hace reventa de productos y lo usan las peluquerías.
En España, Wella apuesta por desarrollar esa habilidad,
que el peluquero necesita, para intentar sensibilizarlo para que
prescriba, para que recomiende, para que utilice su fuerza para
vender productos.
No es una función adicional.
Claro, sin embargo es un ingreso adicional. Solamente, por
el hecho de recomendar, conseguirá unos ingresos del 4,
del 6, del 20 ó del 25 por ciento adicionales, utilizando,
simplemente, sus dos manos igual que lo hacía antes, porque
lo que utiliza es la boca, nada más. Nosotros intentamos,
por todos los medios, que prescriba, que recomiende, que revenda.
Pero, evidentemente, tiene que tener un espacio para esa reventa,
destinar unas estanterías y poner unos precios. Nosotros
marcamos las pautas del merchandising para facilitársela.
Además, hoy te puedes encontrar con clientes que
están más informados que el profesional, a través
de Internet, por ejemplo.
Sí, sí. La facilidad de Internet para acceder
a la información es espectacular. Nosotros nos hemos encontrado
del mismo modo con clientes que entran a la página web
de Wella en Alemania, se enteran de lanzamientos de productos
que vamos a hacer .
Es fascinante cómo va cambiando el mercado
Es un tema fascinante. Es un concepto que presenté
en la reunión con los clientes: el Well Been,
lo que la gente busca es sentirse bien, de una manera global,
no únicamente tener un cabello bonito, sino, también,
una piel cuidada, un cuerpo bien formado, un estado de salud favorable.
Cada vez hay más gente que se decide a comer de una manera
sana, a acudir a los gimnasios, a los centros de reflexología
y esto es una realidad, y cada vez habrá más.
Hay un tema que tú dijiste ayer: que un salón,
además, de la reventa necesita tener más cosas,
porque montar un sistema de uñas no lleva más de
un metro cuadrado
Exacto. Si os fijáis en el plano que mostré
ayer, el espacio destinado para estética en un salón
pocas veces supera el 20 % y, evidentemente, se necesita una persona
para que lo dirija, pero el beneficio y la capacidad sobre
todo para fidelizar es espectacular , porque ya hay un servicio.
Imagínate que una peluquería tenga, no digo un minigimnasio,
pero una zona termal, donde la clienta se pueda relajar; después,
pase a una zona de masajes, luego a una zona de facial y, después,
termine en una zona de cuidado capilar. Esta mujer (en sitios
donde existe un poder adquisitivo alto), se pasa tres horas en
la peluquería y ha cubierto cuatro tipos de servicios demandados
y que están de moda y que estarán más de
moda.
Y en el mismo lugar.
Claro, ahí, en el mismo centro.
Por que tener una clienta horas ahí dentro y no
venderle nada
es imposible
Yo he visto una peluquería que ha puesto un quiosco.
¿No es más lógico poner uñas o depilación?
Es evidente que hay que buscar la manera de satisfacer las
necesidades. Antes tenían desde posticería. Digo
antes porque algunas tiene ropa, bolsos y un montón
de cosas que, en principio, parece bien, pero el futuro se va
a especializar en el concepto del Well Been, sentirse
bien. Porque si una persona quiere comprarse ropa no irá
nunca a una peluquería: irá a un supermercado, a
una boutique o a algún otro sitio. Sin embargo, si conseguimos
ligar el concepto del Well Been a la peluquería y los servicios
adicionales que una peluquería te puede ofrecer , entonces
sí acudirá a la peluquería. Casi hay más
peluquerías que nacen en gimnasios porque es una manera
de cerrar el círculo y ofrecer un servicio integral en
ese sentido.
Es como la estación de servicio: antes era impensable
que uno pudiera comer.
-Ahora, llegas a una estación de servicio, vas a comprar
el pan, de paso compras chiclets, compras el periódico
Y, a veces, cargas combustible
Exacto, buen punto. Abogando lo que es el servicio y la
calidad del servicio al cliente, hay que entenderlo anticiparlo
y ofrecerlo.
El concepto de las franquicias se está planteando
como un concepto ideal en varios países
Sí, es un hecho que en todos los países las
franquicias van a aparecer cada vez más, de hecho, desde
el punto de vista de las estructuras de venta de las organizaciones,
de los proveedores como Wella, se van personalizando. ¿La
realidad cuál es? Que, cada vez, hay más clientes
importantes y vendedores aventajados que pueden atenderlos; cada
vez hay más cadenas, más franquicias, eso es un
hecho y así, a corto plazo, la realidad de la peluquería
es ésta. El concepto de sentirse bien, las
cadenas lo van a tener, es una realidad y, a corto plazo, es el
florecimiento de la peluquería. Lo difícil aquí
es montar un negocio, pero cuando tienes uno y funciona, es muy
fácil montar otro y un tercero, y cuando tienes cuatro
te planteas si no puedes convencer a otro para que lo monte por
ti y, entonces, tienes ocho. Y cuando tienes ocho, eres un emporio
y, cuando tienes un emporio, tienes una verdadera empresa con
ojos y bien direccionada que puede ser una verdadera bomba. A
partir de ahí, vas haciendo lo verdaderamente importante:
tener el Know How, saber hacer las cosas. El profesional
de la peluquería empieza siendo un peluquero; pasa a ser
un peluquero empresario y termina siendo un empresario que entiende
de peluquería.
La clave de los salones frente a las franquicias es
que son más personalizados.
Evidentemente. Por eso existen diferente tipos de salones.
Ojo, que si existe ese tipo de salones es porque hay gente que
lo demanda.
Como existe McDonalds y los restaurantes tradicionales.
Evidentemente, hay gente que demanda servicio rápido
y hay gente joven que no tiene dinero y lo que quiere es pagar
poco y que te dure semanas. Ahora, la gente que deja dinero en
la peluquería no es ésa; son negocios que transmiten
fidelidad a los clientes, es por eso que nosotros estamos defendiendo
ese criterio.
Si el concepto de negocio lo cambia el peluquero, también
lo tiene que cambiar la empresa. Mira lo que pasó, por
ejemplo, con las grandes empresas de alimentos: crearon los supermercados
y, en un momento, llegó a transformarse en una especie
de Frankenstein, tuvo más poder el canal que la marca.
¿Qué pasó con la peluquería? Porque
no es lo mismo negociar con un peluquero que negociar con una
cadena.
Pero es lo que está pasando; en muchos países
está pasando; por eso te digo que las estructuras de muchas
empresas tienen que renovarse o morir, adaptarse o morir, pero
no tenemos que tener miedo a esta realidad. Lo único que
tenemos que tener es la visión suficiente para verlo con
anticipación. Y no pasa nada, y son cosas que le han pasado
a grandes empresas del consumo: han tenido que readaptar su fuerza
de venta porque el mercado cambia. Porque sería estúpido
pensar que no hay que adaptarse a la realidad. La realidad es
constante y es un cambio continuado. Es imprescindible ver más
allá de lo que ve la gente para prever los posibles cambios
que va a haber. Tienes que estar preparado a los cambios y nada
más..
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