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Del siglo XVII al siglo XX, la Edad
Contemporánea va gestando lo que, luego, será una
de las mayores industrias: la moda y la belleza. Nacen los salones,
y la peluquería adquiere la sofisticación que hoy
conocemos.
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Los
siglos "contemporáneos" |

María Antonieta, un símbolo de la nobleza a la que
combatió la Revolución Francesa. Su estilo representaba
la moda del siglo XVIII. |
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Siglos XVII
y XVIII
París es la ciudad que se
convierte en el centro de todas los gustos y estilos de belleza
que se imponen en el resto del mundo. Las exigencias de los hombres
y mujeres franceses son tan grandes con sus peinados que es en
esta época cuando el arte de la peluquería adquiere
un gran impulso.
Se imponen las famosas pelucas blancas,
que iban acompañadas de accesorios complicadísimos
que incluían hasta maquetas, difíciles de transportar
a la hora de trasladarse de un lugar a otro. Con una mezcla de
talco y almidón, estas pelucas se empolvaban para que lucieran
lo más blancas posibles, y para enrularlas, los peluqueros
entrollaban sus mechas en cilindros que calentaban en hornos de
panadería. Así nace la permanente en caliente. Este
método no se podia utilizar en el cabello natural, que
quedaba oculto bajo esos postizos inseparales.
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El pelo se usa más corto en la mujer, y ha
perdido la sofisticación del siglo anterior.
(pintura de Corot) |
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Siglo XIX
Es un siglo fundamental
en la evolución de la civilización de Occidente.
En 1789 se produce la Revolución Francesa, por lo que este
período posterior a ese gran acontecimiento, estará
regido por su filosofía, que destacaba la sencillez, en
contraposición a las costumbres nobles que despreciaban
los revolucionarios.
Así es que la larga
tradición de las pelucas es dejada completamente de lado,
empezando todos a lucir su pelo natural. Pero surge algo que conmocionará,
también, a la peluquería y es el agua oxigenada
(1867), mucho menos agresiva de lo que se venía usando
desde los antiguos griegos.
Los peluqueros incrementan
las visitas a domiclio, como forma de trabajo.
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Durante los años 40 y 50, la mujer lució un peinado
muy prolijo, con ondas definidas sobre una textura lacia. |
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Siglo XX
Es un siglo que
podríamos clasificar como muy cambiante, pero que está
unido por algo: el nacimiento definitivo de la moda. Cada década
tendrá su estilo; el culto a la imagen -acompañada
por el nacimiento de los medios de comunicación masivos-
se impondrá en todo orden. Se tratará de identificarse
con ideales femeninos o masculinos que se verán en las
grandes pantallas o en la televisión, y en las revistas
del espectáculo.
Nacen, definitivamente, los
salones. En los primeros años, el pelo a lo garçon
para la mujer fue una gran característica, y esto se debió
a que ella necesitaba estar cómoda, peinarse rápidamente,
ya que, gracias a la revolución industrial, la mujer se
había incorporado al mercado del trabajo, y no tenía
tanto tiempo para el arreglo personal.
Luego, el pelo creció
un poco, con ondas hermosas, rulos profundos o cabelleras lacias,
para las muejres, según el gusto. En el caso de los hombres
ocurre una cosa muy novedosa: después de haber sufrido
dos guerras mundiales en las que el estilo militar impuso la forma
de cortarse el pelo a la "media americana" (estilo soldado), se
encuentra que en los años 60 y 70, con el surgimiento de
los Beatles y los hippies, logran liberarse de los cortes rígidos
y dejan crecer su cabellera hasta obtener largos antes impensados
en ellos.
Ahora, en el inicio del siglo
XXI, ya no se habla de moda sino de tendencia, es decir, que se
intenta sugerir más que imponer. Y que la gente tiene la
libertad de elegir el color, la textura, el largo que más
le plazca, ya sea hombre como mujer. Esta forma de pensar y de
actuar tiene de positivo que les permite a los peluqueros desplegar
toda la creatividad que deseen para elaborar verdaderas obras
de arte, siempre pensando en el cliente actual, más exigente
que ninguno cliente de otras épocas...
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